automedicacion

Automedicación

Se llama automedicación al consumo de medicamentos por iniciativa propia, comprados sin que éstos hayan sido sugeridos por un médico/a. En la mayoría de los casos se da por sugerencia de alguna persona de confianza o por quienes atienden en las farmacias. Esta práctica es reconocida por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como un problema grave en todo el mundo.

Entre las razones que la gente tiene para automediacarse están las prisas con las que vivimos, la normalización del dolor o la enfermedad, y sobre todo los costos de las consulta de un especialista y de los propios medicamentos. Estos dos últimos factores son muy importantes ya que es lo que hace que las y los mexicanos visiten al médico únicamente en situaciones de gravedad, como cuando sufren mucho dolor. se presentan sangrados o inmovilización.

Y si bien existen medicamentos a los que podemos tener acceso sin receta, la automedicación sin control médico o farmacéutico conlleva una serie de riesgos para la salud que en muchos casos son desconocidos por las personas. Entre los medicamentes que más se consumen por automedicación encontramos: los tratamientos para el dolor como dolores de cabeza, migrañas, dolores musculares, etcétera (56%), gastritis (42%), gripe (33%) e infección (31%).

Otro problema con la automedicación es que la mayoría de las personas que recurren a ella faltan a la “adherencia terapéutica”, es decir, no cumplen con el tratamiento tal y como debe ser -por desconocimiento, pereza o porque se empieza a sentir mejor- y terminan tomando el medicamente en menos dosis y/o por menos tiempo.

Algunos de los problemas que puede traer la automedicación son:

  • Toxicidad, efectos secundarios, reacciones adversas y en algunos casos intoxicación.
  • Falta de efectividad porque se utilizan en situaciones en las que no están indicados. Por ejemplo, a veces se toman antibióticos para tratar procesos virales ante los que no son efectivos.
  • Dependencia o adicción.
  • Enmascaramiento de procesos clínicos graves y por tanto retraso en el diagnóstico y tratamiento.
  • Interacciones con otros medicamentos o alimentos que la persona está tomando. Puede haber una potenciación o disminución del efecto del medicamento.
  • Resistencias a los antibióticos. El uso excesivo de antibióticos puede hacer que los microorganismos desarrollen mecanismos de defensa ante estos medicamentos de forma que dejen de ser eficaces.

Una opción en el caso del excesivo costo de los servicios médicos, son los consultorios ubicados en las propias farmacias, José Antonio Palma Aguirre de la Facultad de Medicina de la UNAM, aseguró que se trata de sitios confiables, ya que estos tienen como requisito obligatorio la contratación de médicos/as con cédula profesional. Señaló que se trata de un modelo que ayuda al problema de saturación que actualmente se vive en los servicios de salud que proporciona el Estado.

Otra opción, son los medicamentos genéricos, sobre ellos Palma Aguirre destacó que son confiables ya que para su comercialización son evaluados por la Comisión Federal para la Protección de Riesgos Sanitarios (Cofepris).

En cualquier caso y ante un dolor, padecimiento o enfermedad siempre lo más recomendable será consultar a un médico/a, recordemos que sólo tenemos un cuerpo y mantenerlo sano nos permitirá disfrutar la vida con calidad.

Referencias: