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Cáncer y trombosis ¿Cómo evitar esta dupla común?

Que pacientes con cáncer desarrollen una TVP* o una EP** es una frecuente y seria complicación (Cabrales, Zermeño, Nava, Rubio). Lo anterior se debe a que el cáncer produce una serie de sustancias que activan la coagulación de la sangre, es decir, de algún modo la espesan, lo que hace que la sangre se trombose.

Otros factores de riesgo que favorecen la trombosis en pacientes con cáncer son los propios tratamientos o hábitos que se siguen por la enfermedad. La quimioterapia y la radioterapia pueden promoverla; así como el que las y los pacientes con cáncer pasen a menudo días enteros en la cama, se les inserte catéteres en las venas o sean sometidas/os a cirugía.

La buena noticia es que se cuenta con la heparina de bajo peso molecular para tratar el ETV en este tipo de pacientes. La heparina, declarada de primera necesidad por la Organización Mundial de la Salud (OMS), es un medicamento antitrombótico y anticoagulante. Desde su descubrimiento, hace más de 100 años, ha permitido salvar unos 100 millones de vidas anualmente.

Su aplicación no se limita a pacientes oncológicos. No obstante, se calcula que el riesgo de sufrir una trombosis es entre un 40 y un 60% más alto en pacientes con cáncer, en comparación con el resto de la población. Tan es así, que una de cada cinco trombosis está relacionada con un tumor.

De acuerdo con el doctor Andrés Muñoz, responsable de los proyectos de investigación de tumores hepato-bilio-pancreáticos y cáncer y trombosis del servicio de Oncología Médica del Hospital General Universitario Gregorio Marañón de Madrid, se ha confirmado que la heparina disminuye en un 60% la trombosis en pacientes con cáncer.

“Los pacientes que sobreviven a una trombosis tienen complicaciones asociadas muy graves, y si padecen una embolia pulmonar su esperanza de vida se reduce a dos años. Cualquier persona ingresada tiene riesgo de padecer trombosis. Por suerte, hay una gran experiencia en cientos de miles de pacientes que han sido tratados satisfactoriamente con heparina. Se trata de un medicamento eficaz, tanto en la prevención como en el tratamiento de la trombosis”, añade David Jiménez, neumólogo del Hospital Universitario Ramón y Cajal de Madrid.

Además de sus propiedades anticoagulantes, la heparina está siendo analizada para otras aplicaciones, tales como la actividad antitumoral, antiviral y antiinflamatoria. Asimismo, a nivel internacional, la actividad de la heparina se está estudiando en relación al tratamiento del cáncer, la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), el trasplante de órganos, la artritis, el asma y el enfisema pulmonar.

 

(*) Trombosis venosa profunda (TVP): Cuando se forma un coágulo de sangre en una vena de la pierna se interrumpe el flujo normal de sangre hacia el corazón. Una trombosis produce dolor y requiere tratamiento inmediato.

(**) Embolia pulmonar (EP): La embolia pulmonar es la continuación de la trombosis: el trombo se rompe y viaja hasta el pulmón, donde obstruye la circulación. Puede ser mortal y a menudo no da síntomas.

 

Referencias