Familiar paciente cáncer

Cuidando a quien cuida

Un diagnóstico de alguna enfermedad con un alto índice de mortalidad y/o degenerativa supone fuertes repercusiones psicológicas para quienes han sido diagnosticados, pero también para las y los familiares. Esta situación a veces cuesta trabajo verla por volcarnos en atender y cuidar al paciente, sin embargo el bienestar de quienes cuidan y acompañan es muy importante.

Cuidar a alguien con alguna enfermedad mortal, crónica y/o degenerativa y darle apoyo puede ser un desafío. Muchas personas que cuidan a enfermos dejan a un lado sus propias necesidades y sentimientos para enfocarse en el/la paciente. Puede ser difícil mantener esto por mucho tiempo, y no es bueno para su salud. La tensión puede tener tanto efectos físicos como psicológicos. Si tú no te cuidas, no podrá cuidar a otros. Para todos es importante que los y las cuidadores, también se atiendan y vean por su bienestar.

Una de las cosas que más confusión pueden traer es el cambio de roles, sin importar si se es joven o mayor el cuidar a un paciente a veces implica un cambio en la jerarquía establecida, es decir que quien era cuidado ahora deba hacerse cargo de las necesidades de la persona enferma y la forma en que se ofrece el apoyo será diferente. Sentir confusión y tensión puede ser común. Si puedes, trata de compartir tus sentimientos con otras personas, únete a un grupo de apoyo, o bien, busca la ayuda de un consejero profesional.

Otras formas de cuidarse

Además de estar pendiente de tu cuidado físico (tomar medicinas, revisiones médicas, comer y descansar bien, hacer ejercicios), es importante que quien cuide tenga tiempo para recargar la mente y el espíritu ya que esto puede ayudar a cuidar mejor del paciente.

  • Tiempo para relajación. Tómate por lo menos de 15 a 30 minutos cada día para hacer algo para ti. Por ejemplo, date tiempo para tomar una siesta, para hacer ejercicio, para trabajar en el jardín, para un pasatiempo, ver la televisión o una película. Haz ejercicios moderados, como estiramientos, yoga, respiraciones profundas o simplemente siéntate sin moverte por un minuto.
  • No descuides tu vida personal. Busca formas fáciles de comunicarte con tus amistades y/o pareja.
  • Mantén la rutina. Si puedes, trate de seguir haciendo algunas de las actividades acostumbradas. Es posible que tengas que hacer las cosas a otra hora del día o con menos tiempo del que dispones normalmente, pero sigue haciéndolas.
  • Pide ayuda. Pide ayuda para tener ratos grandes de tiempo sin cosas por hacer. Busca lo que otras personas pueden hacer o arreglar por ti, como citas médicas o mandados.
  • Entiende tus sentimientos. Es importante tener un escape para tus propios pensamientos y sentimientos. Piense en algo que pueda animarte. Aquí un psicólogo/a puede ser un importante apoyo pero también algunas investigaciones muestran que escribir o llevar un diario puede ayudar a aliviar los pensamientos y sentimientos negativos lo que a su vez podría en realidad ayudar a mejorar tu propia salud.
  • Aprende más sobre la enfermedad. Algunas veces entender la situación médica del paciente puede hacerte sentir con más confianza y en control. Por ejemplo, conoce el estadio o etapa en que se encuentra tu paciente, el tratamiento, pruebas y procedimientos que se llevarán a cabo, así como los efectos secundarios que resultarán de los mismos.
  • Busca lo positivo. Puede ser difícil encontrar momentos positivos cuando te ocupas en cuidar a un paciente. Puede ser también difícil adaptarte a tu nueva función de cuidador/a. Quienes cuidan a pacientes dicen que buscar las cosas buenas de la vida y sentir la gratitud les ayuda a sentirse mejor. Debes saber que a pesar de la enfermedad, está bien reírse. De hecho, es saludable. La risa libera la tensión y te hará sentir mejor. Mantener el sentido del humor en tiempos difíciles es un buen mecanismo para enfrentar los problemas.
  • Gratitud: Puede ser que sientas gratitud por poder estar al lado de tu ser querido. Tal vez te hace feliz el poder hacer algo positivo y darte en una forma que no sabía que podías hacer. Algunas personas que cuidan a pacientes sienten que les han dado la oportunidad de forjar o de fortalecer una relación. Esto no significa que cuidar a un/a paciente sea fácil o sin tensiones. Pero buscar un sentido al cuidar a alguien puede hacer que resulte más fácil hacerlo.

Un apoyo psicológico es una herramienta complementaria durante todo el proceso de la enfermedad, su objetivo es paliar el impacto emocional que desencadena un diagnóstico, mejorando así, la calidad de vida del enfermo/a y de su familia. En Openpsicólogos ponemos en contacto psicólogos colegiados con pacientes de una manera eficiente, segura y transparente. Podrás utilizarlo en cualquier momento y en cualquier lugar. Si quieres más información haz clik aquí. Un psicólogo/a puede aportar un conjunto de recursos teóricos y técnicos sobre habilidades que pueden ser aprendidas.

Referencias: